Día a día: lo que nadie te cuenta de ser fotógrafa de moda en España

Al ver alguna de mis fotos puedes pensar en moda, iluminación y movimiento. Pero eso es solo una parte. Desde fuera, la vida de una fotógrafa de moda en España puede parecer una sucesión de imágenes perfectas, cuando en realidad es mucho más compleja: una mezcla constante de creatividad, técnica, organización y mucha pasión.

Hoy quiero abrir un poco esa puerta y mostrar lo que pasa detrás de la cámara. Contarte qué hay realmente detrás de cada imagen que se logra y cómo es mi día a día como fotógrafa de moda, un camino que empezó mucho antes de establecerme en Barcelona.

Mi viaje hasta aquí: el porqué de una fotógrafa de moda en España

Creo mucho en que la trayectoria de un artista acaba definiendo su ojo. No se puede separar el trabajo de la persona ni las fotos de las experiencias que te llevan a hacerlas. En mi caso, la fotografía empezó como una forma de conectar con la gente.

Tenía 16 años cuando me fui de intercambio a un pueblo pequeño de Canadá. No conocía a nadie y mi padre me regaló mi primera cámara. Sin darme cuenta, se convirtió en la excusa perfecta para acercarme a los demás: “hola, ¿te puedo hacer una foto?”. A partir de ahí, ya no hubo vuelta atrás.

Después estudié fotografía en California y más tarde me mude a Nueva York, donde fue mi verdadera escuela. Allí trabajé como asistente de fotógrafos increíbles, entre ellos Annie Leibovitz. Esa etapa me enseñó algo clave: al salir de la escuela sientes que no sabes nada, y es normal. Asistiendo aprendes lo que de verdad importa: cómo funciona la luz, cómo se monta un set, cómo se trabaja bajo presión. Ahí se construye la base real del oficio.

¿Y cómo acaba una mexicana que ha pasado por Canadá, California y Nueva York viviendo en Barcelona? Vine a hacer una maestría en vídeo, pero llegó la pandemia y todo se complicó. Aun así, la ciudad me atrapó. La forma de vivir, la energía creativa, la cultura visual, moverte en bici, las exposiciones… Barcelona se convirtió en el lugar perfecto para desarrollar mi carrera como fotógrafa de moda.

Mi visión: elegancia, fuerza y feminidad

En un sector tan saturado de imágenes, tener una mirada clara es fundamental. No tanto como estrategia, sino como necesidad creativa. Si tuviera que definir mi trabajo con pocas palabras, serían: elegancia, fuerza y femenino.

Trabajo sobre todo con mujeres y busco retratar una fuerza femenina.Me interesa lo sutil: una postura, una mirada, una actitud segura. Una elegancia que nace de sentirse cómoda siendo quien eres.

Ahora mismo estoy en un momento muy enfocado en el color. Nunca había trabajado tanto con paletas vibrantes como ahora. Estoy probando, combinando y descubriendo cómo el color puede cambiar por completo la emoción de una imagen. Pero para que eso funcione, hay mucho trabajo previo que casi nunca se ve.

La preparación: donde empieza todo

La preproducción es la base de cualquier sesión. Es donde las ideas empiezan a tomar forma real. Moodboards, referencias, decisiones de iluminación, conversaciones con el equipo… todo pasa antes de que la cámara se encienda.

Recuerdo mis años como asistente en Nueva York, acabando el día con las manos destrozadas de montar softboxes. Esa parte dura también forma parte del proceso y te enseña a respetar cada detalle.

La fotografía de moda es colaboración pura. Estilismo, maquillaje, peluquería, modelo… todos aportan algo esencial. Hablarlo todo antes me permite llegar al día del shooting con una estructura clara y, al mismo tiempo, espacio para que las cosas fluyan.

El día del shooting: control y confianza

En el set todo se mueve rápido y con mucha energía. Para mí, la iluminación lo es todo. Siempre digo que la luz es el pincel del fotógrafo. Por eso trabajo casi siempre con flash: necesito control. La luz natural me encanta, pero no poder controlarla del todo me genera inseguridad. Prefiero saber exactamente qué está pasando con las sombras y los volúmenes.

Durante la sesión hay mucho diálogo. Guío a la modelo, pero también dejo que aparezcan gestos espontáneos. Ahí es donde surgen las imágenes más interesantes. Y cuando termina el shooting, empieza otra parte igual de importante.

Retoque, mi parte favorita

A mí me encanta retocar. Para mí, la postproducción no es una tarea, es un placer. Es el momento

de sentarme con mis archivos y terminar de esculpir la imagen. Mi flujo de trabajo es bastante específico: primero, uso un programa como Evoto para hacer los retoques básicos en lote. De ahí, paso a Photoshop para afinar detalles más complejos. Y el toque final lo doy en Capture One. Revelar ahí, dar forma al color y ajustar los tonos para que transmitan exactamente la emoción que busco. Es aquí donde la visión que nació en el moodboard llega a su máxima expresión.

El trabajo que no se ve: mails, portfolios y constancia

Más allá de las sesiones y la parte creativa, está la realidad menos visible: la parte empresarial. Vivir de la fotografía de moda en España implica estar en movimiento constante, buscando nuevos proyectos y manteniendo relaciones con clientes.

Gran parte del tiempo se va en algo muy poco glamur: enviar emails. Muchos emails. Escribir, hacer seguimiento, volver a escribir. Mostrar tu trabajo una y otra vez. No es inspiración, es constancia.

También dedico bastante tiempo a preparar portfolios en PDF adaptados a cada marca. No presentas el mismo trabajo a una firma de cosmética que a una marca de moda o a una revista. Cada proyecto pide un enfoque distinto, una selección pensada y una narrativa clara.

Es un ciclo que no se detiene: crear imágenes, organizarlas, mostrarlas, buscar oportunidades nuevas y volver a empezar. Esa parte, aunque no se vea, es la que sostiene todo lo demás y te permite seguir haciendo lo que realmente te gusta: crear.

Conclusión: una vida a través del objetivo

Ser fotógrafa de moda en España es un equilibrio constante entre creatividad y estructura. Entre la energía de un shooting y la calma de editar o escribir a un cliente nuevo. Es exigente, pero también muy gratificante.

Poder dedicarme a lo que me apasiona es un privilegio que no doy por hecho. Sigo trabajando con la misma ilusión que cuando hice mis primeras fotos, con ganas de seguir explorando, aprendiendo y creando imágenes con fuerza y personalidad.

Gracias por leer y acompañarme en este recorrido detrás de la cámara.